Clarins se fundó en Francia, país con el que tiene un fuerte vínculo, ya que es donde se encuentran sus laboratorios, su planta de fabricación y la mayoría de sus proveedores. Desde hace casi 70 años, la marca desarrolla una experiencia en el tratamiento de la piel y el maquillaje que ha contribuido a la reputación de Francia como cuna de la cosmética.

Entendemos nuestro arraigo como una doble responsabilidad: contribuir a la boyante economía francesa y, al mismo tiempo, desarrollar y exportar nuestra exclusiva experiencia. La fabricación en Francia también responde a una exigencia prioritaria de nuestros clientes: la calidad y la trazabilidad de los productos que nos caracterizan.

FOCUS

Hacienda Clarins

Este emplazamiento de 15 hectáreas, situado a 1400 metros de altitud en el corazón de los Alpes, es un laboratorio al aire libre donde nuestros científicos observan y cultivan plantas orgánicas de acuerdo con los principios de la agricultura regenerativa.

Fabricado en Francia para un impacto positivo

Hemos decidido diseñar y fabricar casi todos nuestros productos en Francia. El control total de nuestra cadena de valor, desde el campo hasta los frascos y tarros, responde a una de las principales preocupaciones de los clientes: la calidad y trazabilidad de los productos que sustentan nuestra reputación. Nuestra elección también tiene un impacto positivo más amplio:

  • Impacto ambiental: Como nuestros centros están cerca unos de otros y de nuestros proveedores locales, nuestra huella de carbono se reduce. Nuestros centros cumplen las normas ambientales y energéticas ISO 14001 e ISO 50001.
  • Impacto económico: Damos empleo a más de 1500 personas y generamos, al menos, otros tantos puestos de trabajo indirectos en todos los lugares donde operamos.
  • Impacto social: Conservamos una experiencia extraordinaria que seguimos ampliando y reforzando gracias a nuestro enfoque de innovación continua y que transmitimos a través de una ambiciosa política de formación.